A partir de un comentario al primer artículo posteado en este blog, surgieron algunas cuestiones referidas a la relación Educación-Mercado.
En principio, la pregunta que da título a este post. ¿Es la educación un derecho, o un servicio?.
Básicamente, las dos opciones de dicha disyuntiva no son mutuamente excluyentes. La educación es un derecho cuyo garante ha de ser el Estado (Nacional y/o Provincial, incluso a veces Municipal). Por ello la educación es una actividad normada y supervisada por organismo competente. Esto no quita que pueda constituirse en un servicio, ya que organismos estatales tanto como empresas o asociaciones civiles tienen la libertad de llevar adelante proyectos educativos.
En el caso de servicios educativos de gestión privada, no solamente hay un marco regulatorio importante desde el Ministerio de Educación de cada jurisdicción, sino que también se deberían aplican leyes de protección de los derechos del consumidor, puesto que el alumno o su tutor contratan el servicio de un emprendimiento privado. En condiciones ideales, esa elección debería ser 'libre', pero considerando que la educación de gestión estatal no cuenta con los mismos recursos materiales, humanos y organizacionales que la educación privada, podemos pensar que ésta última tiene una suerte de 'público cautivo' que ha descartado de lleno a la primera porque no cumple con sus expectativas. A partir de esas expectativas es que trabaja el marketing.
Otra pregunta que surgió es si el alumno es un cliente. Esto también es bastante complejo, ya que dentro de la categoría de cliente entran los padres que eligen escuela y pagan la cuota, los estudiantes que eligen universidad o terciario, pero cuyos padres siguen pagando la cuota, etc. Los profesionales de la enseñanza encuentran un dilema en esta situación, ya que muchas veces se privilegia la condición de 'cliente' por sobre la de 'alumno': cómo decirle a los padres algo que realmente no querrían escuchar, cómo mantener estándares de exigencia si un alumno amenaza con irse, qué hacer cuando el alumno o el padre expresa su disconformidad con aspectos no pedagógicos aunque formativos (instalaciones, atención del staff no-docente, valor de las cuotas, etc). Y lo más grave, cuando se soslaya la opinión especializada del profesional de la educación simplemente para 'conformar a un alumno'/cliente.
En este punto cabe que destaquemos que el fenómeno se da no solamente porque las instituciones de gestión privada así lo promuevan desde sus propietarios, sino porque el público en general considera que como paga, puede exigir determinadas cuestiones. A veces, sí, tiene ese derecho. Y a veces reclama cosas que verdaderamente no corresponden. Es muy importante que desde la conducción de la institución tengan en claro cómo manejar estos problemas sin desdibujar los aspectos pedagógicos en función de la relación servicio-cliente, y sin desvalorizar el criterio del profesional de la educación. Para ello es esencial contar con asesoramiento o formación en estrategias de comunicación efectiva, marketing interno y, llegado el caso, mediación.
También es importante que remarquemos que gestionar la calidad desde el punto de vista del cliente no quiere decir 'el cliente tiene la razón', sino trabajar con lo que el cliente percibe, con lo que el cliente necesita y con la mejora continua de los procesos necesarios para cumplir con las metas prometidas de la forma más objetiva posible. ¿Cuántas instituciones hablan de 'excelencia educativa' en un sentido tan difuso que no se sabe bien a qué se refieren?¿Cuántas prometen rápida salida laboral, sin que hagan un verdadero seguimiento de la tasa de inserción laboral de sus egresados o un estudio cualitativo de las experiencias de búsqueda de empleo de sus alumnos avanzados? Ofrecer un servicio educativo quiere decir asumir el compromiso de elegir los mejores procesos y recursos para que el alumno logre cumplir con sus metas de formación. Y esto requiere de la puesta a prueba de esos procesos y recursos, así como del sondeo de las metas de formación del alumno. Oh, coincidencia, estos también son objetivos que se debería plantear la actividad docente profesional y reflexiva (en teoría, se lo plantea).
Por último, nos queda el punto de si la Escuela debe establecer su oferta según lo que demande el mercado. En verdad, la institución escolar moderna nace junto con el mercado ante la necesidad de mano de obra que posea ciertas destrezas, aptitudes, conocimientos y actitudes. Si analizamos la legislación vigente, el mismo Estado es consciente de la necesidad de articular la formación escolar de todos los niveles, con el mercado laboral y una estrategia de desarrollo económico (es consciente, de ahí a que dicha articulación sea efectiva...).
Pero el gran peligro es ignorar que hay otro gran mercado, que no es exactamente el mercado verdaderamente de trabajo, sino un mercado de 'representaciones' acerca de lo que se cree que es necesario para conseguir trabajo o ser un adulto exitoso. En este mercado ejercen presión y/o influencia desde los medios masivos hasta las campañas publicitarias de las grandes empresas educativas. De allí que surjan modas (por ejemplo, en el caso de las carreras de nivel superior o en los exámenes internacionales de los colegios bilingües), que no responden a necesidades concretas de la estructura productiva ni de un modelo de desarrollo económico nacional o regional. Por ejemplo, sigue siendo mínima la oferta de formación técnico-profesional en áreas de la producción que resurgieron en los últimos años, pero actualmente presentan insuficiencia de trabajadores. En cambio, abunda la que refiere a las industrias culturales, el diseño y las nuevas tecnologías, aunque no siempre con estándares de calidad que permitan un desarrollo de carrera exitoso.
Desde mi modesta opinión, al diseñar la oferta de un servicio educativo se debe tener en cuenta por sobre todo la autenticidad de la demanda de esa clase de formación. Teniendo en cuenta lo que tarda en madurar y consolidarse un proyecto educativo serio, lo ideal es no quedar preso del vaivén de las modas sino pensarlo a largo plazo.
lunes 31 de marzo de 2008
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9 comentarios:
¿Es un hecho consumado que "la educación de gestión estatal no cuenta con los mismos recursos materiales, humanos y organizacionales que la educación privada"? Suponer que la educación privada, en todos sus casos, es mejor que la estatal, es presisamente comprar el marketing que se quiere vender. Muchas veces detrás de las fachadas, se esconden proyectos vacíos de contenido, que lo único que buscan es que "los clientes queden contentos". Se trata de montar un "Show off" que muestre todo lo que se trabaja, pero que en realidad, es una respuesta, justamente, a la demanda de un mercado absolutamente alienado, como aclara el artículo, por los medios de comunicación y las campañas publicitarias. Se señala como un peligro, pero es lo que en realidad está ocurriendo en gran parte de las escuelas privadas.
Y, desde mi humilde punto de vista, esto ocurre porque en la mayoría de las oportunidades, las propuestas educativas se basan en a quién están dirigidas (estrategias de marketing) y no en qué es lo que se quiere transmitir. Vamos camino a una sociedad más fragmentada, más especializada y cada vez menos comunicada (colegios country, etc). La educación es el último obstáculo que le queda sortear al mercado, por lo tanto no solo, no no debe jugar con sus reglas, sino que debe ser su función, ofrecer una alternativa de vida distinta.
Gracias por el espacio.
También eprcibo el 'Show off' (yo lo llamo mercado persa) al que recurren las empresas educativas o de capacitación que realmente destinan recursos a su publicidad y marketing, como docente tuve que ir puerta por puerta con folletería en mano durante un mes de febrero (era joven e inconciente). Pero creo que la mejor manera de sanear estas prácticas es metiéndose de lleno en ellas, demostrando sus vicios y haciendo propuestas alternativas.
Quisiera comentar al respecto de algunos puntos de tu post:
Decir que la educación de gestión estatal no cuenta con los mismos recursos materiales, humanos y organizacionales que la educación privada no implica decir que ésta última es mejor, sino que la primera tiene menor capacidad para adaptarse a las expectativas del público actual.
Esto no ocurre por definición, sino por coyuntura: es solamente una descripción de la situación actual. En otras épocas, el Estado aseguraba los mejores recursos para la educación estatal.
Y hablar de las expectativas del público acerca de la educación, y de quienes mejor se pueden adaptar a ella, tampoco implica mayor calidad educativa. El imaginario social acerca de la educación está atravesado por toda clase de mitos y fantasías, por experiencias previas, por aprendizajes realizados en otros contextos que los educativos, etc. Como rectora de nivel terciario tuve la oportunidad de compartir experiencias con equipos de conducción de diferentes campos, y eran sorprendentes las coincidencias: tanto en enfermería, gastronomía o fotografía, los docentes se preguntaban por qué sus alumnos habían elegido esas carreras si luego parecía molestarles tener que hacer el esfuerzo para adquirir las habilidades necesarias. Muchas veces las fantasías acerca de una profesión obnubilan al momento de elegir una carrera. Dentro del lugar que le doy al marketing en la gestión institucional, considero que uno de los tantos problemas fundamentales es poder trabajar con una matriculación 'genuina', por ejemplo, a través de diferentes jornadas vivenciales donde el potencial alumno se acerque a la realidad de su posible campo ocupacional (en vez de charlas abiertas de índole discursiva con gran preponderancia del speech de ventas).
A primera vista, puede parecer desalentador, ya que algunas personas no se sentirán a gusto con el lugar, con detalles de la profesión, etc, pero es una manera de ir generando una matrícula que no se deshaga en el primer cuatrimestre. Además de las cuestiones económicas de este desgranamiento, creo que es importante destacar la frustración de los docentes, los conflictos que surgen cuando los alumnos reclaman que todo sea más fácil porque trabajan o cuando exigen que el docente dé 'recetas', y no valoran la propuesta de construir saberes estratégicos y críticos.
Si de alguna manera (que las hay) pudiéramos reflejar en estrategias de marketing y comunicación estas cuestiones reales de la práctica pedagógica, si pudiéramos anticiparnos y dejar bien en claro qué se enseña, cómo y para qué, obviamente no solucionaríamos todos los baches en el sistema educativo público (que engloba al estatal y al privado), pero a nivel institucional podríamos focalizarnos en el desarrollo, implementación y evaluación de planes de estudio de mayor calidad, así como de estrategias de afianzamiento de la comunidad educativa (la cantidad de tiempo que se destina a tratar las expectativas de los alumnos -erróneas o alimentadas por publicidad- es atroz).
Otro punto que quisiera tratar, y tiene que ver con el campo del diseño curricular, es que cuando uno arma una propuesta educativa DEBE pensar en su destinatario, no como estrategia de marketing, sino de orientación acerca de qué y cómo quiere enseñarlo. Ni los contenidos (actitudinales, conceptuales y procedimentales) ni las estrategias de enseñanza han de ser las mismas para abordar, por ejemplo, las ciencias sociales en EGB o en Polimodal, en una escuela rural o en una escuela con una población en riesgo. Esto exige de un saber pedagógico profesional y estratégico.
Ese enfoque centrado al mismo tiempo en el alumno y sus circunstancias tiene que ver con los avances en la investigación psicoeducativa, en la investigación acerca del currículum, y con un cambio de paradigmas con respecto a la enseñanza tradicional y academicista, que valoraba los contenidos conceptuales (casi siempre memorísticos) por sobre los demás.
Pero eso ya es otra historia.
Gracias por seguir en este espacio de intercambio!
¿Toda la educación privada cuenta con mejores recursos materiales, humanos y organizacionales que la educación estatal? Creo que ese "público cautivo" está ávido por "consumir una educación" acorde a su status económico y al modelo impuesto por el mercado. Siguiendo esta tendencia, las estrategias de marketing, en su mayoría, tienden a ser esnobs y carentes del saber pedagógico profesional y estratégico al que hacés referencia.
A esto me refería cuando hablaba de propuestas educativas basadas en el destinatario, pues obviamente el diseño curricular debe adaptarse a las particularidades de su entorno.
A tu pregunta "¿Toda la educación privada cuenta con mejores recursos materiales, humanos y organizacionales que la educación estatal?" te contesto que la palabra no es 'mejores' sino más adaptables a la realidad del mercado y a las expectativas y formas de conocer del alumno moderno (o debería decir posmoderno).
Evidentemente la escuela como formadora de subjetividades está en crisis y en competencia con otras entidades sociales productoras y 'circuladoras' de representaciones (me refiero más que nada a los medios y las nuevas tecnologías).
Si hablás con docentes en ejercicio, o con directivos (y por sobre todo, en nivel medio, primaria e inicial), te van a decir lo desautorizados que se sienten, ya no por estrategias de marketing sino lisa y llanamente por cómo los tratan tanto padres y alumnos, y por el lugar de 'conocimiento inútil o desautorizado' en el que los terminan colocando.
De alguna manera me parece que hay que empezar a recontruir el dominio de la docencia, sobre todo en el ámbito privado (ya que por ley, no dejan de ser educación pública). Y las estrategias de comunicación actuales, las orientadas a la venta tanto como otras, deben ser tenidas en cuenta. ¿Para qué? Para ponerlas a prueba, para superarlas, para aprovecharlas (depende los objetivos que nos propongamos, de ahí el aspecto estratégico del que hablo). Pero no ignoradas, porque de hecho operan en la forma en que nos percibe y reacciona el público en general.
El hecho, real, de que las estrategias de marketing tiendan a ser en su mayoría esnobs y carentes de contenidos no ayuda a revalorizar el lugar del profesional docente. Por eso mi propuesta es encarar de otra manera la actividad de marketing, sobre todo trabajando a partir del saber pedagógico, que a fin de cuentas, es lo que debería garantizar el cumplimiento de los objetivos de formación que se ofrezcan.
Con esto no defiendo la mayoría de las prácticas de marketing en educación, sino la aplicación o puesta a prueba de enfoques de marketing relacional y estratégico que se basan en el concimiento fundado de los procesos reales del servicio que se brinde, en este caso, el educativo. Desgraciadamente, esa no es la regla actual. Afortunadamente, esa es la tendencia en la que espero empezar a abrir camino. Y supongo que otros profesionales estarán en eso también.
Interesantes son tanto los envíos como los comentarios, en algún sentido responden ambos a una cuestión de época, a saber, la relación educación-mercado, o bien, la educación como bien de consumo. EStoy sumamente de acuerdo con que la Educación, y la institucionalidad que esta comporta debe, relacionarse y hasta empoderarse de las herramientas que tanto el marketing como las nuevas tecnologías ponen a disposición. Lo mismo debe ocurrir ahí donde pensamos los procesos de Desarrollo y formación en las áreas de RRHH delas empresas, que a la larga acaban cumpliendo el rol de la educación, donde concebimos que educar es capacitar, y esto último según determinadas competencias, que Luscher u otro test sabra identificar.
Sin embargo, en dicho contexto resulta imperioso plantearse una pregunta vieja y empolvada, ¿Qué es la Educación? ¿Disciplinamiento o instauración de la autonomía del educando? ¿Para qué Educarme? y más importante que lo anterior: Si acaso el marketing educacional permite responder a alguna de estas preguntas ahí donde permite posicionar determinada institucionalidad -EScuela u otro formato- en ese pantanoso lugar donde circulan los mensajes que llamamos información, (a falta de un nombre claro y distinto, el comodín retórico: mercado), que articule el CÓMO y con QUIÉN me quiero educar?
Lo repito, muy interesante.
Saludos desde Chile
TE GUSTARIA QUE DECIDAN POR TI...
He leido atentamente los comentarios, y en realidad hay varios temas que me gustarían comentar. Por ahora me centraré en el comentario de "sidecar", en cuanto señala que la oferta educativa muchas veces responde a un mercado "alienado" y de que las propuestas obedecen a lo que los consumidores desean y no a lo que se debe transmitir. Pregunto, ¿quién determina si esto es bueno o malo (correcto o incorrecto)?.¿quién determina que deben aprender los alumnos?. Algunos podrían pensar que determina persona (quizá alguien como "sidecar"), pero en realidad no hay mejor decisión que aquella tomada por el mismo interesado (hay un principio "nadie mejor que yo sabe lo que me conviene). Intentar que una sola persona determine que nos conviene a todo es utópico, porque son miles de personas con distintas necesidades, entonces ¿cómo hacer para que cada persona reciba la educación que necesita y desea?, la respuesta es fácil, y la dio Adam Smith hace mucho tiempo: EL MERCADO. Es este mecanismo el que tarde o temprano articulará la oferta educativa con la demanda existente. Si en un país la educaicón es práctica o teórica, depende exclusivamente del mercado y de las necesidades que en él existen.
No piensen que las personas somos tontas y que necesitamos a alguien que decida por nosotras, porque esto nos lleva a situaciones de autoritarismo y dictaduras (recuerdan por qué se construyó y derrumbó la murralla china)
JOSE ONAIRAM
Estimados amigos:
Par nosotros los que vivímos el marketing (y de el), los alumnos constituyen un doble concepto: son "cliente" y a la vez "producto".
Sin este doble concepto no existe la estrategia.
Lo demás es producto de la desesperación...yo nunca sacaría a mis profesores a "vender" la instituci+ón educativa. Eso atenta contra la marca.
Un cordial saludo atodos
Manuel
Muy interesante,pero me doy cuenta que se esta confundiendo a "su magestad e Marketing" con la pubicidad, mucho cuidado, primero hay que dejar claro que el Marketing es la real investigación de las necesidades del cliente.
partiendo del concepto de marketing definamos quien es el cliente en la educación; EL CLIENTE DEL SERVICIO EDUCATIVO SON LAS EMPRESAS QUE EMPLEAN A ESTOS ESTUDIANTES YA SEAN UNIVERSITARIOS O DE INSTITUTOS, LOS ESTUDIANTES SON LOS USUARIOS DE ESTE SERVICIO.
Los comentarios emitidos son acertados pero varian mucho en dirección a quien es el cliente; si enlazamos la propuesta educativa con lo que NECESITAN nuestros clientes (empresas), formaremos profesionales que al finalizar sus estudios serán productos consumibles por el mercado.
Muy interesante el Blog, espero comentar más publicaciones tuyas.
Todos los créditos para mi tutor en Mkt,Jose Dante T.C.
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